“Vamos a coger” de Guzhtabo García

Vamos a coger
Supón que empezara así el mail
El intento de poema, mensaje o whats.

Venga, vamos a follar como locos hambrientos de sexo
Hasta quedar dormidos
Hasta que nos duela cada musculo
Y ninguno de los dos pueda gemir o gritar más
Que sólo nos queden fuerzas suficientes para aun poder respirar
Supongamos que así continúa el mail, poema, mensaje o whats
Crudo y mundano ¿sincero?
Un texto totalmente diferente a todos los que provocaste
No habrá en todo él ni la mitad de un te quiero
Ni la sombra desvaneciente de tantos escritos, pasados.

Un mail, poema, mensaje o whats
Para sólo una invitación carnal
Sin sentimientos
Al final tú ganaste
Te regalo tener razón
No era amor, si acaso pasión
Sólo un hombre más que quería acostarse contigo
Imagina la escena: vodka (otra vez) como nunca
Ebrios y desnudos engañando al olvido
Al pasado mismo

Un mail, poema, mensaje, o whats como tantos
Que cual llaves me abren más que puertas de habitaciones

Fuiste al amor más sincero
La querencia más sublime
Apenas un beso
Me enseñaste que enamorarse (realmente)
Es definitivamente una mala inversión
Que en cuestiones de dos
Hay que dejar todo sólo en la piel
Sexo nada más
Olvida ese hipotético mail, poema, mensaje o whats
Sólo ven cuando gustes, ya no hay ayer.

“Vamos a coger” de Guzhtabo García.

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Lo que siento por ti

Me propuse poder explicar lo que siento por ti en lo que terminaba de llover, quizá no deje de llover nunca, o quizá en este momento sea la última gota que caiga sobre la Tierra, no lo sé.
Para empezar, estoy segura que no es odio, no te odio. Yo no odio y mucho menos a ti que me has dado algunos de los momentos más felices de mi vida.
No es amor, sino tú lo sabrías, el amor, pienso yo, es recíproco sino no sería amor. Y tú por mi no sientes amor, ¿o si? No.
No es cariño, ¡Por Dios! Cariño es de amigos, de colegas, de alguien que no quieres como pareja.
Qué ridículo suena.
¿Gusto?, ¿Tú crees? No, no sólo me gustas. Eso lo más idiota que podrías pensar.

Ya está dejando de llover y aún no logro encontrar algún tipo de palabra para explicar lo que siento por ti.
Las gotas en mi piel me apresuran y el agua atrapada en mi cabello me da un poco de tiempo. ¿Entonces? parece que nunca voy a poderlo explicar y voy a estar condenada a seguir pensando en ti en cada maldita lluvia que me quede por vivir tratando de entenderme primero a mí y lo que siento por ti, para después, podérselo explicarlo a los demás.

La lluvia no para, es poca, muy poca pero constante, así como lo que tú me das. Así de miserable.

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Trataba

Después de tiempo de no verte ayer por fin lo hice de nuevo. Te miraba atenta, muy atenta y ponía mi máxima atención a tus movimientos y gestos, veía meticulosamente tus manos, tus brazos, tu barbilla, tu cabello, tus labios, tu espalda tan perfecta…  grababa todo en mi mente, para ya no olvidarte, (nunca te he olvidado) por lo menos hasta que te vuelva a ver. Día con día te recuerdo y sonrío, recuerdo cada minuto contigo. Grababa, trataba, en serio, esos labios tan definidos y delgados,  y al mismo tiempo tan, tan carnosos, tan besables. Trataba de ser discreta, al parecer no lo hacía, trataba, en serio, me vuelvo la persona más obvia del universo cuando estoy contigo, me imagino cómo será besarte, qué se sentirá acariciar tu cabello en un abrazo y sentir la fuerza de tus brazos, me pregunto si tu saliva es tan templada como la mía, ¿Te imaginas? Un beso nuestro, creado y ejecutado sólo nosotros. Trataba, sen serio trataba de ser discreta, no pude. 

Verte reír es un verdadero espectáculo del que yo fui primera fila con todo y tus dientes de los que deseo mordidas, la forma en que tus pómulos se curvean para mí… Trataba de ocultar mi obvia mirada hacia ti, trataba. Me levanto de mi asiento y camino hacia el tocador temblando y tratando de calmar mis nervios viéndome al espejo repitiéndome frases ridículas que en nada me ayudan: “Trata de tranquilizarte, trata”. Pero tus ropas, tus botas, tus pulseras, tus lentes, tus ojos y pestañas, tus cejas, cada vellito del brazo y la forma en que tu cabello se acomoda hacía aún ponerme más nerviosa; todo te hace todo tú, siempre tú. Eres espléndido en toda la extensión de la palabra. Tu caminar y tu cuerpo tan varonil te hacen tan malditamente irresistible para mí. Trataba de resistirme, trataba. En serio trataba.

No sé cómo empezar a describir cada rasgo o cada gesto tuyo, sólo los tengo en mi mente sin poderlos sacar, quizá no puedo, quizá  no quiero. No quiero que nadie sepa lo hermoso que te veo, sí, las demás  claro que lo saben, pero ellas no te ven como te veo yo. Trato de compartirte con el mundo, trato, pero matas cuando me ves y me gusta morir, no puedo hablar, no sé qué decir, me trabo, me atonto, me idiotizo y me muerdo la lengua sin decir ni una sola palabra, sólo por los simples putos nervios y es allí donde tu cuerpo se inclina lentamente hacia mí y yo ruego que sea tu lenguaje corporal hablando con tu subconsciente sobre mí. Trato de ocultarlo, te juro que trato.

Quiero volverte a ver.