“Vamos a vernos” de Guzhtabo García

Guapo, ya perdonarás, la verdad es que no te extraño
Es decir, no tanto como antes
Ya no sinceramente
Pero de pronto cuando el aburrimiento me pega en la nuca
O el cansancio me sonríe irresistible
Me da por joder un poquito al recuerdo en vez de marcharme a dormir
Y así nacen esos vamos a vernos
Te quiero, aun, un poco…
No, no es cierto
Pero me da risa y me despabila

Así es como ya sé que cada vamos a vernos
Esos tequilas y nuevas pláticas jamás ocurrirán
No otra vez, no de nuevo
Así como nunca fueron.

Y cada que te digo ven
La verdad es que ya sé tu respuesta:
Quizá, pue que, luego, puede ser
Vemos, a lo mejor, igual, no creo tener tiempo.
Luego rodeos e historias cada vez más infantiles
Nunca, jamás, ni por accidente, un simple sí
Y aunque llegues a dibujar la sombra de uno
Sé que no llegarás (como siempre fue).

Y eso, te digo, me dibuja la sonrisa
Tonta si quieres pero sonrisa al fin y al cabo.
Sin embargo también confío en que nunca cambies
En que tus no sean siempre ese hola para conmigo
Porque el día que toques a mi puertas o me digas
Venga, vamos a vernos
Y llegues a la cita
Dejando de lado que no sé ni que pasará
Ni siquiera sé si yo llegaré.

“Vamos a vernos” de Guzhtabo García. 🙂

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Viajeros en el tiempo

Es curioso ver que estamos en los mismos lugares pero en diferente tiempo, entre de todo eso nos encontramos pero seguimos sin hablarnos.
Tú estás allí y yo aquí y viceversa, somos como viajeros en el tiempo encontrados en mal momento.
A veces coincidimos, pero sólo a veces, cuando ninguno de los dos quiere que es casi siempre.
No queremos por orgullo que precisamente es lo que nos une a veces, nadie habla, sólo pasa.

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Desnudos

Daniel
“Te quiero hasta lo más recóndito de tu universo caótico”

La primera vez que estuvimos juntos, tuvimos mucho tiempo para estar uno al lado del otro en silencio, viendo la misma película, sin que yo supiera quien era él ni él pudiera saber junto a quien estaba.Tenía miedo de que se acabara, estaba aterrada ante el conocimiento de que forzosamente llegaría el momento en que él iba a hablar con la chica que había visto antes tantas veces sin saber que ella también reparaba en él. Siempre hay esa expectación. Y luego, cuando las cosas se realizan no alcanzan lo que se esperaba. Yo tenía miedo de que Él no encontrara lo que esperaba en mí, pero tenía mucho más miedo de que él me desilusionara y me quedase sola después, con mi antiguo amante de nuevo, dándole razón al aburrimiento. No pasó eso. Nunca ha pasado eso. Él me mantiene siempre a distancia, como si no quisiera más que verme, contemplarme, como lo hacía antes de que nos habláramos por primera vez. Fue rarísimo cuando pudo tocarme y cuando nos besamos. Creo que él no lo supo. Sentía que me estaba usando, como si yo no existiera o mi única posibilidad de existencia fuese que me usara. Nos acostamos la primera vez en su casa ¿Y sabe lo que hicimos después? Nos vimos uno al otro, desnudos, de frente. Eso eramos los dos y eso hemos sido siempre. La desnudez. No del alma, que no tiene ninguna profundidad contra lo que ustedes piensan, sino del cuerpo, que como

es sólo superficie, apariencia, es insondable. Cuando Él se acuesta conmigo es como si me buscara y me buscara y nunca llegara al fondo. ¡Es tan engañoso luego estar uno al frente del otro! Así nos hallamos entre los demás, con el mundo a nuestro alrededor.

 

Inspirado por “Crónica de la intervención”