No me gusta

No me gusta ¿Sabes? Saber que sabes cada cosa de mí. Que conoces mis manías y las locuras que he hecho por las noches, no me gusta esa sonrisa que pones mientras te muerdo los labios. Me fastidia la idea, de que sepas lo que más me gusta en la cama, lo que más me gusta leer, y me molesta que lo sepas. Es algo como encontrarme a mi misma en ti, y perderme, enojarme.

Por: Kriptonita en tumblr

Cochinos prejuicios

Te lo dedico a ti, maldito imbécil superficial mente cerrada y atrapada en el siglo XX y en especial a tus amigas tan “no digo groserías porque se ven mal en una mujer y yo soy una señorita que se respeta”.

—!Verga!— dije un día, lo dije porque me sentí tan mal de haber perdido el balón, lo dije porque quise y porque me gusta como se escucha en expresiones que tienen que ver con mi temperamento y sentimientos. Soy una dramática y, ¿Ya por eso dejo de ser una “señorita respetable”?

Verga, puto, chingada, no mames, ¿Y si digo eso por eso ya no me vas a querer? ¿Porque las mujeres que dicen groserías “se ven mal”? ¿Por qué se ven mal? ¿Por hablar como les da su regalada pinches gana?

No digo que esté bien ni que esté mal, esta es una sociedad llena de cochinos prejuicios y pueden pensar lo que gusten, pero, ¿En serio por eso me vio mal ese bato y prefirió a alguien que se disculpó mil veces por haber dicho una grosería enfrente de él? ¿Porque si no lo hace, la va a dejar de querer? POR FAVOR, es la cosa más ridícula que he escuchado y una de las que más risa me ha causado.

Yo digo groserías y esa es una de las cosas por las que el chico por el que “moría” me “dejó de querer”, porque era una grosera según él y porque me gusta leer y escribir poesía erótica y eso a él no le gusta porque dice que la gente piensa que no me respeto y soy una chica que le gusta acostarse con cualquiera y por eso escribo esas cosas y la gente va a pensar mal de mí por hacer eso. Pobrecita de mí. Que se vayan a la chinchada los prejuicios de la gente. Y de paso tú también, mi amor.

!Ah! y también porque dijo que perdía interés en mí por decir mucha la palabra verga. Le contesté que se fuera a la verga.