Nada toca nada

¿Sabes qué estaba pensando?
Que realmente nunca nos tocamos.
Según ésta física
se dice que nada toca nada,
que existe un espacio microscópico vacío entre tú t lo que sea que estés tocando.
Que lo que percibes con el tacto en realidad no lo tocamos.
Estamos hechos de átomos
electrones en la parte externa que nos repelen,
siempre.
Y aunque creamos habernos tocado
y aunque creamos habernos sentido
temperaturas diferentes y presión sobre el otro no existen.
Porque si en realidad nos tocáramos, estaríamos obligando a los electrones a meternos, a invadir los átomos del otro,
y esto no sucede,
por lo menos no en éstas leyes,
sin embargo,
sí cuando me la metes.

Me cuesta

A menudo, muy a menudo, tengo que elegir no escribirte cuando las cosas no andan bien.
Me comen las manos,
me sudan los labios.
Mi mirada se pierde en la tipografía de tu nombre en mis contactos.
Le dudo, en serio.
Escribir “Hey, ¿qué harás hoy? Me cuesta más que decirte “No, no quiero.”
Porque tengo esperanzas que por otro lado vean el esfuerzo que hago por no whatsappearte, no darte like en Facebook.
No buscarte cuando hay algo muy obvio que encontrar.

Me cuesta, te lo juro, no mandarte indirectamente mi ubicación por un check -in casual.

Me cuesta creer que me vale madre mi otra relación.
Me cuesta creer que no me vales verga en ésta situación.
Y pienso muy bien antes de mandarte un mensaje,
Quizás no estés solo, puede que estés ocupado,
Que me dejes en visto ¿y entonces qué hago?
¿A quién más le hablo?
No creo que los demás entiendan el por qué de nosotros,
me cuestionarán hasta regresar al momento en el que empezó y retornaré diciendo que simplemente no me acuerdo.
Me dan hueva.
No es cierto, me encanta contar todo.
Les digo que no me aburro.
que me mama me hables cuando todo se cae.

Así regreso con más fuerza a enfrentarlo y quiero más al que creo es mi infinito universo.

Semana santa

Vamos por unas cervezas, por unos hielos y a refrescarnos un poco al Oxxo de Zicatela.
Caminemos descalzos hasta el baño en la playa,
te acompaño a orinar al mar
a ver si veo un poquito de tu pene nada más por curiosidad.
Comamos mariscos en un restaurantito por la mañana,
vayamos a la piedra de la iguana a fumar marihuana.
Al Kabbalah por botellas de alcohol
hagamos aguas locas.
Desayunemos sal y limón.
Llenemos de arena las latas frías de cerveza.
Compremos un hitter solo para nosotros,
besémonos indirectamente por la mota llena de baba que consumimos.
Emborrachémonos desde las 2 de la tarde, una hora después de despertarnos
en el cuarto,
con la ropa tirada en el piso.
Bañémonos y hagamos como si nada,
empecemos de nuevo,
Vamos a Puerto Escondido en Semana Santa.

Menos te quiero

Me bañé en chinga como te dije
nos vimos,
comimos
y cogimos.
Me miras y no puedo con la pinche adrenalina.
Me sonríes y ríes conmigo como si fuésemos a morir de calor
mientras me tocas, te toco
casi te quiero arrancar la piel con besos apasionados que me salen de lo más profundo de la consciencia sucia que me despiertas.
Deberíamos de vernos más seguido y no saludarnos en ningún lugar concurrido.
Ya no te quiero como antes pero ¡Cómo le haces!, desgraciado.
Así son las cosas y mientras menos te quiero
más te deseo.
Sígueme contestando las pinches llamadas a la primera porque me ondeo bien feo cuando no lo haces ni me devuelves nada de nada.
Después andas hablándome por todos lados cuando ya estoy durmiendo,
el whatsapp, por facebook, mensaje vía normal que ya nadie utiliza en estos tiempos
y llamadas perdidas que no te contesto por estar soñando contigo, guapo.
Maldito desgraciado.
Tu sonrisa siempre ha sido un problema.
Curvéatela menos y sígueme acariciando las piernas.
Deja de mandar putos snapchats a tus amigos cuando estás conmigo
ya no me interesa que nadie se entere cuando nos estamos cogiendo bien rico.