Mimetismo

A veces me descubro imitando algunos de tus gestos.
me pregunto en qué momento te dejé penetrarme algo más que la vagina.

Y encuentro que todo se resume a mimetismo.
Enardecimiento.

Cuando nos vemos
de tu pene sale algo más que semen.

emergen diálogos que ahuyentan a los santos y atraen a los demonios que se expulsan de tus testículos trasmutados.

Aquí
cantina oaxaqueña,
no hace falta la palabra hablada
nos bastan las miradas
y el mezcal
la media luz

y otras comunes pertenencias que flotan en magnetósfera de tu aura se forman auroras boreales en tu polo norte
y auroras australes en tu polo sur.

por la eyección de tu genialidad
en la mente

y eyaculación
en tu pene.

Nada detiene tu gangsgtería de alcohol en mis venas,
ninguna ley seca.

de pronto
el aire me toca y se dobla el suelo
cae sobre las putas mezquinidades de mis ex amantes.

La rotación terrestre se acelera mientras el vómito lubrica el baño.
ayuda a dejar los falsos recuerdos de mis falsas vidas pasadas.

En mi sonrisa vertical,
la sangre se concentra
se abre para ti.

No lo piensa.
No hay oportunidad.
No hay tiempo.

Aquí dentro no hacen falta la hablada
tenemos diálogos que formamos con palabras de otros
y amigos que nos apoyan escondidos en sus poorbrecitos prejuicios.

Derramo gota a gota el mezcal en tu glande
te succiono
te corto con mis dientes como el pedazo de carne que eres.

Mandaste a la mierda el dolor,
los recuerdos,
el pudor.

y me eyaculas mundos por conocer

bites de información cinética
y cinéfila
que vienen de conocimientos y experiencias.

me metes información por cualquier resquicio lubricado

o dilatado.

me das terabytes,
no los puedo procesar.

pero sigues

por todos lados

DÁNDOME.

Sí.

Así.

Mimetízate

Me eyaculas auroras boreales.

Aún no lo decido

Olvidé sacar el Shazam de lo borracha que estaba. Mejor dicho, no quise hacerlo. Me dio vergüenza. Yo, la millennial saturada de información estaba de copiloto y fingía vigilar el camino. La verdad estaba más concentrada en averiguar el nombre de la canción que brillaba en el celular junto a la palanca de velocidades estándar. Vi el auxiliar. Era negro con tintes turquesas y amarillos parecidos al color de esa noche. No ayudó en nada a recordar la imagen, quizás así tendría más indicios para obligar a mi mente a evocar una tonada. Los sentidos ayudándose. Traté de concentrarme en grabar en mi mente una frase para después guglearla. Tuve la sensación de haber hecho algo mal en mi vida pues me arrepentí de no haber salido del círculo de sol cuando iba a cursos de guitarra en La Casa de la Cultura. Quizás si supiera leer y escribir música, identificaría notas y no solo sonidos como: (léase con algún ritmo) “Ta ta ran ran tan tan” u otra pendejada así. Fueron momentos frustrantes.

No me acuerdo dónde estábamos ni de qué hablamos. Ni siquiera recuerdo cómo estaba vestida. Peor aún, no recuerdo si todavía estaba vestida. No hubo tiempo nada más que para besos y metidas de mano. La inercia imaginaria de nuestros cuerpos nos llevó hacia el motel del cual hace una semana nos corrieron por haber dejado una nota. Una pequeña ficción que al parecer a nadie más le dio risa. Qué amargada es la gente:

“Me desvirginaron”

Y en esa escena en el auto a las 3 de la mañana, la imagen sonora era la canción que mi padrino sonriéndome desde el volante había puesto en spotify.

 

                                                       “Baby i love youuuuu…”

 

Coreaba el cantante.

En estos tiempos, si no se encuentra algo en internet en máximo 2 segundos, uno tiende a mentar madres y a decir frases como “¿Por qué el internet está tan lento?” Pero en realidad nosotros somos los desesperados. De nada me sirve la World Wide Web si no puedo encontrar una canción con sólo escribir el coro.

Mi padrino volteaba a verme de vez en cuando y me preguntaba si me sentía bien. Creo que dije frases que sólo tenían coherencia en mi cabeza o que él, “por su edad”, no alcanzaba a escuchar. La expresión que utiliza exacerba mi libido y hace que ría.

—¿A mi edad?

Como si fuera mayor.

En una ocasión le dije
—Oiga, me prende mucho.
Y sólo se me contestó
—Qué padre ¿No?. A mi edad…

Es muy joven a comparación del universo. Pero no me cree. Se siente viejo.

Lo conocí por casualidad. Como a todo. Descubrí su mirada libidinosa, atenta, fija, no parpadeante y sus pupilas ya dilatadas se clavaron en mi cara. Sentí una gravedad hacia él.

                                                       “Baby i love youuuuu…”

 Seguía resonando la pinche canción desconocida. Llenaba hasta los huecos de los cinturones de seguridad. Salía de la ventana, retumbaba en el retrovisor, se iba y venía conforme las ondas expansivas chocaban con otros sonidos. Contemplé con la seguridad de haberla escuchado antes pero ¿Dónde?. A veces uno cree reconocer cosas pero no es así. Sólo son algunas neuronas precoces haciendo sinapsis antes que otras para crear ilusión de lo ya vivido. Deja vú.

No puedo describir la instrumentalidad de la canción. Tengo un oído terrible. En los conciertos que ofrece de la orquesta sinfónica de Oaxaca apenas distingo el chelo, hasta he llegado a la terrible conclusión de que si no estuviera no pasaría nada. Me siento avergonzada. Pero para esto debería servir internet. Gugleo “Baby i love youuuuu…”, los tres primeros resultados son de artistas diferentes e incluso llegué a la décima o de goooooooooogle. La frase es mucho más común de lo que pensaba. ¿Quién chingados compone una pista con una oración que la humanidad entera expresa?. Por lo escuchado, mis inferencias son las siguientes: Balada, 80’s, idioma inglés, voz masculina. Ok. Pongo en el buscador de nuevo:

balada de los 80s que dice en el coro baby i love you con voz de hombre

 

Me siento ridícula.

Primer resultado: Yahoo respuestas. Vete a la verga. No quiero a la gente que contesta con copypastes de los resultados de otras páginas de internet aunque, pensándolo bien, en ocasiones existen verdaderas joyas de contestaciones. Click. Respuestas de todo tipo.

“Hola…se llama…. I Should Have Known Better…de Jim Diamond (en castellano lo tradujeron como Debi comprenderlo)…..A Jim le duele mucho cuando canta…fijate el video como esta vestido…y las caritas que hace…es muy buen material de los 80´s (1984) “

“Hola, puede que sea “The power of love”, del grupo “Frankie goes to Hollywood”… es una canción muy bonita, ochentera total, jeje. Dice así mas o menos … aaiaiahhh, feels like fire … I’m so in love with you … the power of loooove, cleaning my soul … Espero haberte ayudado, Salu2.”

“Estas bromeando? Con ese dato nadie te podria ayudar”

“YO TAMBIÉN SIGO BUSCANDO”

“amigo con tu info escASA NO TENGO NI IDEA”

 

Vete por segunda vez a la verga. Llegar a la décima página del buscador ya es demasía. Intenté otras palabras. Tecleé:

Cómo saber el título de una canción

Primer resultado: Cómo encontrar canciones sin saber el título. Aparecieron tres opciones: Shazam, Soundhound, Midomi.com, las primeras son aplicaciones para el teléfono celular y la tercera una página web. Shazam descartado. En Soundhound tenía que tararear más de tres segundos pero para mi mala suerte tenía apenas 3, y aunque traté de alargar el “Baby i love youuuuu…” con mas uuuuuuuu los intentos fracasaron.

En Midomi fue peor, ¿Intentar la tonada con la barra de espacio? Ridiculísimo. Por supuesto lo hice. Nada.

Me da miedo preguntarle a mi padrino. Me regañará. Siempre me ha dicho que trate de cultivar el rodearme de melómanos y yo le digo que sí. Lo intento.

Es la obviedad de todos a los que les canto “Baby i love youuuuu…”, que pregunte a la persona con la que estaba, no comprenden. De nada sirve, seguramente ya no se acuerda, a su edad…

¡A su edad nada! A su edad y a la mía nos ven como el padrino y la ahijada. Así jugamos a presentarnos ante las personas. En cierta ocasión, cenamos en un restaurant, encontramos a Minerva, conocida de él quien iba con un chico mucho menor que ella. El plan de contingencia estaba hecho. Si alguien nos preguntara el parentesco diríamos que somos ahijada y padrino; por ello de las edades y porque se encuentra entre el nivel adecuado de perversión.

—Te presento a mi ahijada— Dijo. Ella soltó una risita cínica de las que salen sin premeditarlas.

No lo creyó.

—Te presento a mi ahijado— Sonrió.

No le creímos.

 

Esa noche el padrino me habló de muchas cosas de la vida. 40 años de gangstería especializada en perversión a mujeres de 20 años no pasan en vano. Las 7 artes se sirvieron, pero jamás hizo mención de la canción que reprodujo esa noche camino al motel mientras me dedeaba y yo le metía mano. Empiezo a creer que todo fue resultado de este imaginario colectivo en el que vivo. O del mezcal de mis borracheras, o del dispensador de PH que poseo. La nota, la canción, midomi.

De ahora en adelante, por si las dudas, enseguida de pronunciar “Mucho gusto”, enuncio:

—¿Conoces de casualidad alguna una canción que diga (léase con el ritmo que es) “Baby i love youuuuu…” ?

La respuesta siempre es no.

—¿Por qué no le preguntas a quien la puso?

No entienden. Qué vergüenza no saber el título de una canción que (casi estoy segura) es muy conocida. Qué pena que a mis 20 años con un celular inteligente con internet ilimitado no sepa el nombre de una <<balada en inglés de los 80’s que dice en el coro “Baby i love youuuuu…” con voz masculina>>.

TOCS

Me di cuenta que no escribo todo lo que pienso. Por ejemplo, no expreso que le tengo miedo a los trastornos obsesivos compulsivos y eso tal vez sea un trastorno obsesivo compulsivo. Me ha pasado que ya llevo una cuadra y media de camino al salir de casa y tengo que regresar a revisar si cerré la puerta, aunque mis recuerdos dicen que fue así.
Pero esto a causa de mi desconfianza sobre la realidad que percibo.

Y mientras camino pienso en los TOC’s e inmediatamente vienen a mi mente los artículos que he leído sobre las personas que no pueden dejar de contar sus pasos. 1, 2, 3, 4. Me obligo a parar pero una yo sigue contando mientras otra le sigue teniendo miedo a tener un trastorno obsesivo compulsivo. Miedo irracional por cierto. Hay cosas peores. Pero si lo analizas bien, si no puedes parar con una cosa que empiezas, como lavarte las manos cada 5 minutos, revisar 3 veces si cerraste la puerta o la llave del lavabo, contar los pasos; pierdes horas que podrías utilizar en pensar otras cosas.
Y lo más terrible de todo es que el tiempo nunca regresa. Y yo moriré, no pronto espero. En la otra dimensión me reiré de las ridiculeces que pensaba en esta vida cuando me dé cuenta que las muletillas son más normales de lo que uno cree. Que por lo menos en el cine, el sentido del humor y terror se sostiene en la repetición de cosas aparentemente habituales. Entonces puede que sea una película pero, ¿Quién me ve?