Título profesional

Ahora que vengo de cuasi egresada a la universidad
a tramitar el papel de cuero
y una tal cédula profesional
me paseo por los jardines donde alguna vez soñé la cancelación de algunas clases

Sigo creciendo con él
el pobre se calienta con el sol
como yo
y hacen el vano intento por regarle
para variar con aguas residuales

así me gusta para revolcarme.

se me ocurre entrar a la biblioteca
a ver libros que nada que ver con mi disque carrera
ni con la vida que llevo
ni siquiera con el pensamiento.

ya no hay ni conocidos

los de primero se identifican a la primera
los de segundo a las segunda.

el vigilante nota una presencia ajena
y dice
¿Estudias aquí?
y yo le digo: soy egresada
¿Y tú credencial?
La perdí
hm, ¿Y cuándo sacas otra?

Pues ya nunca.

y me sonríe.
aprieta los labios.

Bueno, ándale pues.

Llegué a conocer al poeta

Llegué a conocer al poeta,
exactamente en la noche de un martes.
En el bar reinaba la incertidumbre
Afuera, en la calle, el frío de su puta madre.

El hielo seco llenaba las botellas
y los agujeros humanos
El poeta me miraba fijamente
en silencio ¡Como un gran anfitrión!

Leyó, bajo sus lentes de sol
colores contaminantes
y música subliminal.

Es mejor ser cuidadosa
y no mirar nunca sus ojos
bajo su sombrero tan extraño
que jamás se pueden confundir.

No olvidaré ese encuentro
Aquella turística noche de martes
a las orillas del centro histórico
en medio de conflictos sociales.

(Libre adaptación de “Llegué a visitar al poeta” de Anna Ajmátova)
A José Eugenio